
Los aztecas manejaban, entre otras artes y ciencias, el sistema matemático con mucha precisión, que empleaban para pronosticar acontecimientos de la naturaleza. De acuerdo con los investigadores, estos conocimientos, también fueron empleados para pronosticar el nacimiento de los nuevos miembros de la familia.
En las familias nobles, la mujer embarazada recibía cuidados especiales y escogía con tiempo la partera que le atendería durante los nueve meses del embarazo. La partera o matrona hacía visitas domiciliarias, revisando periódicamente a la mujer gestante. Entre sus tareas estaba vigilar la posición del feto y tratar de acomodarlo mediante maniobras externas, o internas durante el parto.
El cuidado del embarazo era una mezcla de fórmulas mágicas para ahuyentar los malos espíritus, normas higiénicas y dietéticas y conceptos de medicina preventiva.







